Se le llama destino a ese poder sobrenatural inevitable e ineludible que, según se cree, guía la vida humana y la de cualquier ser a un fin no escogido de forma necesaria y fatal. Es justo lo contrario al libre albedrío por lo que tampoco parece llevarse muy bien con lo que todo ser humano precisa, la libertad.
Existe el destino, la fatalidad y el azar; lo imprevisible y, por otro lado… lo que al parecer ya está determinado. Así las cosas, habiendo azar y habiendo destino ¿qué podemos hacer? Guiarnos por nuestro instinto y no rendirnos, no parar. A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo. Son, obviamente, cosas del destino y que si no te gusta solo tú puedes cambiar.
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