La comunicación que se establece entre lo que uno dice y lo que los demás entienden queda en ocasiones frenada por el impacto de la interpretación que cada uno hace de las palabras, de las ideas, de los textos... Si traspasamos la cuarta pared el diálogo será más fluído. Que todo fluya pues...
viernes, 26 de julio de 2019
Gracias!
Gracias... Te quiero, te echo de menos, nos llamamos... Gracias??? El gracias se ha convertido en una palabra hueca, "su tabaco, gracias" te suelta la máquina. Gracias por dejarte una pasta en pos de tu cáncer de pulmón. Curioso ¿no? Esta sociedad que pretende llevarse por lo políticamente correcto y sin la más mínima originalidad. Así que dejemos de lado medias tintas. Dejemos de lado lo superficial y ahondemos en la zona abismal de las personas que realmente nos importan. Sin falsos protocolos, diciendo las verdades y eso sí, manteniendo el respeto si la evidencia no nos conduce a lo contario. Dejemos que nos seduzca una cara, un cuerpo, cuando la mente que los rellena valga la pena conocer, admirar. Hagamos el amor y el humor con las mentes. Hay que follarse las mentes y no porque toca sino porque realmente apetece. Educación si, hipocresía no. Porque para mí, escribir este pequeño post, es mucho más que un gracias para todos aquellos que lo leáis. Para mi es como esos abrazos que te cortan la respiración porque sabes que son únicos y nunca más vas a recibir algo parecido. Llegados hasta aquí, de corazón... GRACIAS!!! y con tu dinero, salud y tabaco hazlo como mejor consideres pero, sobre todo, que exista una verdadera razón. Felices Vacaciones!
viernes, 19 de julio de 2019
Cohen
Como un mirlo en un cable, como un debutante en un grupo de animación en un estadio de fútbol abarrotado, siempre intentando ser libre a mi manera. Aunque a veces, me invadía la sensación de estar como un gusano en un anzuelo, como un caballero vencido en un libro viejo. Si no he sido sincero conmigo mismo siempre, es solo porque creí que cuando tienes responsabilidad sobre otras personas, es necesario dejarte a ti mismo de lado. Menudo error es eso, pretender ayudar a los demás sin poder ser tu mejor versión. Entonces conoces a una persona que te ayuda a ver las cosas de otra manera, una que en vez de anularte te potencia y que te hace brillar, reir y pensar. Que te explica un montón de cosas tan variadas como que los medicamentos con círculo negro son muy fuertes y que para ir a las mejores playas sólo tienes que cerrar los ojos y entonces piensas que ojalá tuvieses la voz de Cohen para decirle a esa persona que no se marche nunca porque tú libertad pasa por compartir mundo con ella.
viernes, 12 de julio de 2019
Descartes
Para Descartes existía un único saber y así las distintas ciencias y los diversos conocimientos no eran más que expresiones parciales de ese único saber. Es decir, el saber es uno, pero se despliega en distintas ciencias. Mola. La unidad del saber permite a Descartes considerar que ciencias como la Matemática o la Física son saberes con la misma naturaleza que la Filosofía. Y, por tanto, si las ciencias progresan en el conocimiento, la Filosofía también lo puede hacer. El saber es único porque la Razón, facultad que posibilita el saber, es, a su vez, única. Interesante. Imaginamos a al joven Descartes recorriendo toda Europa en su uniforme militar, participando en las diversas batallas y guerras que la asolaban; también lo vemos en su cama, el sitio favorito para pensar. ¿Por qué Descartes quiso afincarse en los Países Bajos para desarrollar su teoría filosófica? ¿Por qué huía de Francia, su país natal? ¿Por qué a pesar de viajar a Italia ignoró el arte y la belleza del país? ¿Llegó a conocer a Galileo? ¿Alemania sólo fue un campo de batalla para él? ¿Por qué necesitaba encerrarse, dejar de un lado la sociedad, el paisaje, la cultura, para pensar con claridad y distinción? ¿Por qué necesitaba el frío para pensar, por qué la cama? Shakespeare y Cervantes muriendo el mismo día. En diferentes países ¿Acaso es que unos países propician el pensamiento en detrimento de otros?. A menudo los icebergs flotan invertido. No descartes teoría ninguna.
viernes, 5 de julio de 2019
A Veces Llueve
Creo que a la pasión por la literatura la empuja un poco el aburrimiento, por lo menos ese fue mi caso. Aquello que decía Machado: “La infancia es lluvia tras los cristales”. Cuando no podía salir a la calle a jugar, me gustaba mucho jugar al fútbol en la plaza de mi barrio. Algunas veces no podía estar afuera, porque estaba lloviendo, y me quedaba acostado, mirando las paredes. Y en las paredes había unos estantes. Y en los estantes hay libros. Y abres uno y están Los Cinco. Y ya no estoy en mi habitación sino en un colina de Inglaterra con mis amigos y un perro. Estoy en otro sitio, estoy en otro lugar, estoy en una aventura, estoy en otra persona parecida. Y por ahí empieza la literatura. Pero eso necesita de esas dosis de tiempo muerto, de“aburrimiento”. Y sobre todo en la infancia, que es cuando nace, en la infancia y la adolescencia, la pasión por la lectura, por la escritura. No me tengo por una persona aburrida, pero sí que me refiero a que la vida de un escritor puede ser bastante monótona y silenciosa. Es decir, estás todo el día sentado a la mesa, pensando, dándole vueltas a la cabeza a ver si sabe algo, lo corrige, lo vuelve a empezar. El clásico lector lo que hace es estar sentado a leer y el escrito le da a unas teclas. Es decir, no tiene una coreografía muy atractiva el ser escritor. Pero no es aburrido, en realidad es divertido en tu cabeza, tanto cuando escribes como cuando lees. Pero visto desde afuera no es nada espectacular, es mejor poder salir a jugar a futbol a la plaza. Pero a veces llueve, si bien nunca ha llovido sin que escampara.
viernes, 28 de junio de 2019
Notas
Decía Isak Dinesen, autora de "Memorias de África", que ella escribía un poco todos los días, sin esperanza y sin desesperación. Ese lema lo tengo plastificado en un rincón de mi cerebro. Tanto en la poesía como en la narración breve, es posible hablar de lugares comunes y de cosas usadas comúnmente con un lenguaje claro, y dotar a esos objetos: Una silla, la cortina de una ventana, un tenedor, una piedra, un pendiente de mujer… con los atributos de lo inmenso, con un poder renovado. Es posible escribir un diálogo aparentemente inocuo que, sin embargo, provoque un escalofrío en la espina dorsal de quien está leyendo, como bien lo demuestran las delicias de Nabokov. Esa es de entre los escritores, la clase que más me interesa. Odio, por el contrario, la escritura sucia o coyuntural que se disfraza con los hábitos de la experimentación o con la supuesta vulgaridad que se atribuye a un supuesto realismo. Ceo que en la escritura ningún hierro puede despedazar tan fuertemente el corazón como un punto puesto en el lugar que le corresponde. Eso también figura en una ficha plastificada en un rincón de mi cerebro. Así está mi cabeza, llena de notas…
viernes, 21 de junio de 2019
Verano
El futuro funciona como motor de una esperanza aún no derrotada. Muchas personas dicen que se aman, pero desconfían, ninguno quiere ser un iluso en manos del amor. Hacen juramentos, se prometen futuros, se sacan fotos en la playa con el móvil, se retratan para una posteridad que tal vez no exista. Alargan los brazos, pero la cámara está irremediablemente cerca de sus miedos. A nadie le asustan los cambios, sólo nos preocupan los cambios que nos excluyen. Se llama revolucionario a todo aquello que podría desterrar nuestra presencia del control futuro de las cosas. Los conservadores se conservan a sí mismos, se guardan, se protegen, se escogen como eternos. Es la propia naturaleza del tiempo la que aloja y desaloja.
La palabra juventud se desprecia a menudo como si no encajase con la naturaleza de quien la enarbola, cuando lo cierto es que encaja forzosamente. ¿Qué otra cosa podría hacer lo nuevo sino mostrarse como alternativa? No se puede juzgar lo aún no sucedido con más dureza que lo ya terminado. Prohibir es una actividad que moriría invirtiendo más en educación. La educación de una comunidad siempre sale a la larga más barata que un sistema de control y castigo. Quien se cabrea por el mérito ajeno ha desestimado hace tiempo el propio. La solidaridad parece más una marca que un valor. ¿Por qué muchas de la personas que beben té se sienten íntima y secretamente superiores a quienes beben café? Vivimos deprisa, somos la luz en un flash. Relax, por favor, empieza el verano, ya es el futuro, que todo fluya.
La palabra juventud se desprecia a menudo como si no encajase con la naturaleza de quien la enarbola, cuando lo cierto es que encaja forzosamente. ¿Qué otra cosa podría hacer lo nuevo sino mostrarse como alternativa? No se puede juzgar lo aún no sucedido con más dureza que lo ya terminado. Prohibir es una actividad que moriría invirtiendo más en educación. La educación de una comunidad siempre sale a la larga más barata que un sistema de control y castigo. Quien se cabrea por el mérito ajeno ha desestimado hace tiempo el propio. La solidaridad parece más una marca que un valor. ¿Por qué muchas de la personas que beben té se sienten íntima y secretamente superiores a quienes beben café? Vivimos deprisa, somos la luz en un flash. Relax, por favor, empieza el verano, ya es el futuro, que todo fluya.
viernes, 14 de junio de 2019
Adolescencia
Aterrizar al mundo adulto tiene un peaje. Es posible que no exista sentimiento de culpa cuando el “mentiroso” cree que todo el mundo miente. Eso es lo que dicen algunos preadolescentes. Aunque no me parece que existan pruebas científicas que lo confirmen, sospecho que ésta es una de las razones por las cuales los adolescentes tienen más éxito en sus mentiras, ni que sea un éxito fugaz, pues se les acaba pillando. Se sienten menos culpables por mentir a sus padres o profesores. El rechazarlos valores paternos, de hecho los del entorno en el que estén, es una manera de rebelión, el darse cuenta de los pies de barro de las figuras de autoridad, es algo común en muchos adolescentes. Para algunos, la mentira, la desobediencia, puede ser una forma de establecer su propia identidad, de separarse y de conseguir independencia, una fase necesaria de la adolescencia. Esa época de la vida de cada uno donde sus nuevos demonios luchan contra los viejos haciendo un ruido de mil pares de narices.
En la adolescencia, como en casi todo, hay cosas mejores y cosas bastante peores, y la única forma que uno tiene de aprender a asimilar la propia juventud consiste en aceptar las dos partes de la proposición. Y los que estamos alrededor tenemos que tener paciencia, comprensión y consistencia, sin olvidar que hubo un tiempo en el que también lo fuimos y aceptar que esa época de ídolos que éramos cuando nuestros hijos eran pequeños no era muy real, sin que tampoco por ello fuese mentira.
En la adolescencia, como en casi todo, hay cosas mejores y cosas bastante peores, y la única forma que uno tiene de aprender a asimilar la propia juventud consiste en aceptar las dos partes de la proposición. Y los que estamos alrededor tenemos que tener paciencia, comprensión y consistencia, sin olvidar que hubo un tiempo en el que también lo fuimos y aceptar que esa época de ídolos que éramos cuando nuestros hijos eran pequeños no era muy real, sin que tampoco por ello fuese mentira.
viernes, 7 de junio de 2019
Cinco Yemas
Por lo general se lee muy poco y se ve mucha tele, y dentro de ésta, mucha “basura”. La última tendencia literaria consiste en leer sólo los prospectos de las medicinas y los folletos de los herbolarios donde se explican las propiedades de las semillas y los minerales. Ahora parece que cualquier “famosill@” de habilidades desconocidas y tuneado llamativo es ejemplo o pauta de vete a saber qué.
En las tertulias de antes, con amigos, familiares o en medios de comunicación, siempre había un erudito que lo sabía todo. Recordaba nombres, fechas y datos con absoluta precisión gracias a su privilegiada memoria alimentada por múltiples, diversas y a veces inútiles lecturas. Ante cualquier discusión se recurría a él en última estancia para que ejerciera de tribunal de casación. En la actualidad, el prestigio de esta clase de sabios ganado a pulso después de quemarse las pestañas leyendo montones de libros, ha desaparecido. La erudición ya no parece servir de mucho. Ahora en cualquier debate en que las partes se obstinan por tener razón, mientras la disputa se alarga y adquiere una elevada temperatura, tal vez el más tonto del grupo que ha permanecido callado picotea discretamente en el móvil y cuando la discusión alcanza un laberinto sin salida, exhibe el veredicto inapelable que dicta la pantalla del teléfono como si fuera el ojo de halcón en Wimbledon. He aquí la verdad sacada con la punta de los dedos del légamo digital. El prestigio está en manos de cualquier personaje que sepa manejar mejor y más rápidas las cinco yemas para extraer la razón del Google. Y que sepa leer, claro.
viernes, 31 de mayo de 2019
Jose Cuervo
Me paso la vida escribiendo notas y esbozos de pequeñas historias, incluso algunos poemas en el bloc de notas del móvil, en papeles, Keenex, servilletas de bar y palabras sueltas o mini frases en mi mano y que me indiquen una pauta de inicio ni que sean las cuatro de la madrugada, todos esos apuntes luego acaban por ir a parar a cualquier parte: Los bolsillos de mis pantalones, chaquetas, cajones medio olvidados y lugares más improbables. Hace media vida, un verano, estando de vacaciones con un grupo de amigos en unos apartamentos dentro de un camping en la Costa Brava, uno de ellos, del apartamento de al lado, me preguntó si teníamos una botella de tequila, le dije que mirara en la nevera, donde encontró un cuaderno mío de notas y de color negro, congelado. Al parecer Jose Cuervo me lo estaba cuidando. No es la mejor manera para que unas historias se conserven vigentes en el tiempo, al intentar abrir la libreta todas las hojas estaban enganchadas entre sí habiendo fusionado, mezclado y borrado todas las frases, se quedó literalmente destrozado al pretender desengancharlo. Sin embargo el tequila estaba perfecto y su ingesta ayudó a la creación de una historia llamada "Hombrecillos" y que años más tarde encontró cabida en uno de los primeros post de este blog. Para que luego digan que no podemos congelar el tiempo...
viernes, 24 de mayo de 2019
Risa
Todo lo que ocurre en nuestro cuerpo es el resultado de un complejo, maravilloso y perfecto proceso psicológico, fisiológico y neurológico. Nada se queda sin una explicación. Visto así llega a acojonar. Así como el llanto y la tristeza nos debilitan, nos baja el ánimo y nos hacen pensar que las cosas no tienen sentido, la risa hace todo lo contrario. Llega incluso a manejar una incidencia directa en nuestro sistema inmunitario. la risa es un proceso biológico que libera endorfinas (neurotransmisores que se encargan de hacernos sentir bienestar y felicidad) en nuestro cuerpo. Vaya, como un chute de alegría de forma natural. Parce que nuestro nivel de vida y el ritmo que llevamos cada día nos obliga a ser colegas del estrés y, en una menor medida, de la ira y agresividad. Toca cambiar de compañeros de viaje. No se trata de ocultar los problemas sino de buscar solucionarlos y no hacernos mala sangre por ellos o entraremos en una espiral trágica de autodestrucción y de daños colaterales a las personas de nuestro alrededor. De ahí la importancia de rodearnos de personas positivas, de confianza, capaces de entendernos sin juzgarnos y sin mediar palabra. Compartir risas y no solo penas. Estar a las duras y a las maduras. Yo creo que reír juntos es lo más parecido a hacer el amor.
Escribo esto y pienso en la suerte que tengo de poder tener a personas que me regalan risas y endorfinas incluso desde la distancia, que no es el olvido sino una circunstancia “puntual”. Personas con las que poder compartir tanto una duda, como una batalla, como una cerveza, como un baño en la playa con remojones y ahogadillas. Así que voy a encargarme una medallita para llevar en el cuello, no sea que al irme haciendo viejo pierda mucha memoria y otras facultades, en la que indique, en caso de que me pierda por la calle: “Devolver a la Playa (con una sonrisa)”, seguro que allí habrá quien me abrace.
Escribo esto y pienso en la suerte que tengo de poder tener a personas que me regalan risas y endorfinas incluso desde la distancia, que no es el olvido sino una circunstancia “puntual”. Personas con las que poder compartir tanto una duda, como una batalla, como una cerveza, como un baño en la playa con remojones y ahogadillas. Así que voy a encargarme una medallita para llevar en el cuello, no sea que al irme haciendo viejo pierda mucha memoria y otras facultades, en la que indique, en caso de que me pierda por la calle: “Devolver a la Playa (con una sonrisa)”, seguro que allí habrá quien me abrace.
viernes, 17 de mayo de 2019
La Orilla
El pasado prolonga su sombra sobre lo que todavía estamos aprendiendo a ser mientras nosotros vamos andando, a veces de puntillas, sobre sus puntos suspensivos y convertidos de pronto en un círculo de funambulistas que se tambalean sobre el mismo cable, a la espera de que el cable se alargue y nos muestre la orilla contraria. A veces me da la sensación de que somos un poco como los pilotos de rally quienes siguiendo instrucciones del copiloto, tenemos que lograr cambiar de marcha a tiempo, aunque la dirección sea la misma e incluso la velocidad también.
Se nos escapa la vida esperando a que algo bueno llegue cuando a veces resulta que ya nos hemos encontrado. Yo tenía dieciocho años, estaba en la playa de la Illa Roja de Begur para hacer surf con un grupo de amigos. Una persona muy especial para mi se me acercó y se sentó justo a mi lado, yo me puse tan rojo que sentí que me ardía el cogote y ella, al verme así, ladeó la cabeza y me abrazó hundiendo la cara en mi cuello y bañándome en su olor. "No hay que hacer esperar nunca a lo bueno, cariño", me dijo al oído así, muy bajito. Ella tendría unos cinco años más que yo, ahora entiendo que ya había llegado a la otra orilla.
Se nos escapa la vida esperando a que algo bueno llegue cuando a veces resulta que ya nos hemos encontrado. Yo tenía dieciocho años, estaba en la playa de la Illa Roja de Begur para hacer surf con un grupo de amigos. Una persona muy especial para mi se me acercó y se sentó justo a mi lado, yo me puse tan rojo que sentí que me ardía el cogote y ella, al verme así, ladeó la cabeza y me abrazó hundiendo la cara en mi cuello y bañándome en su olor. "No hay que hacer esperar nunca a lo bueno, cariño", me dijo al oído así, muy bajito. Ella tendría unos cinco años más que yo, ahora entiendo que ya había llegado a la otra orilla.
viernes, 10 de mayo de 2019
Tormentas
La vida huele a tormenta y a después de una tormenta. Sabe bien. Suena mejor. Viene y se va y mientras... está. No puedes evitar vivirla. La vida es riesgo. Es coger al toro por los cuernos. Agarrarte bien fuerte y no soltarte. Y si te caes, te jodes, sí, pero te levantas ni que sea soltando alguna lágrima, algún reniego y por qué no, alguna risa. Y una vez arriba, dejas tranquilo al toro. Y si has de lidiar lo haces con tu futuro y hueles y oyes y sientes la tormenta. Al final acabas por saber convivir con todas ellas, sobre todo con las necesarias.
viernes, 3 de mayo de 2019
Madera
Haciendo la mudanza para que mi madre dejase su viejo piso sin ascensor por uno más pequeño pero que si lo tiene, vi mi primera guitarra, fabricada desde hará más de 40 años. La saqué de la funda, conservaba su raja astillada en la caja de un estúpido día mío de furia, parecía hecha de helio, muy ligera. Me la puse en la cara y la olí, era de cedro, sencilla pero muy bien diseñada, y mantenía esa fragancia de la madera viva. Sabemos que la madera nunca acaba de morir y por eso olía el cedro, tan fresco, como si fuera el primer día, cuando mis padres me la regalaron hace un montón de años. Una voz parecía susurrarme: “Tío, ya te estás haciendo viejo y no has dado las gracias, no has devuelto tu gratitud a quien la merece: El suelo, la tierra, el cielo, el mar... " guardé la guitarra con cuidado en su funda y esta vez me la llevé a mi casa. A los pocos días me abrí la cuenta en Instagram, desde ese instante cada día procuro dar las gracias al amanecer y al anochecer, a mi manera. Y si se tercia, tomar un chupito de Bourbon después de cenar, ese es mi particular tributo a la madera.
viernes, 26 de abril de 2019
Doce Monos
Hay algo redundante en volver a ver "Doce Monos" (film de 1995) pues es una película sobre recuerdos del pasado a los que volvemos una y otra vez, y es una película que también conforma mi propio pasado. El de muchos de nosotros que la vimos hace casi 25 años.
La película tenía fama de extraña y algunos de mis amigos y yo la descubrimos y adoramos sin entender muy bien por qué razones: sabíamos que Bruce Willis, de protagonista, no se parecía a sus otros papeles, sabíamos que había algo extraño y trágico en el final, nos fascinaba la historia y sus pistas sin respuesta.
Ciertamente, durante casi dos tercios, la pelicula es inventiva: plano a plano, idea a idea. Pero Gilliam se parece, al mismo tiempo, al Fellini tardío: encadenados de viñetas, sin un surrealismo lo suficiente potente en el todo para disculparlas. Probablemente por su estructura no lineal, porque su héroe es el más ambiguo y el más herido y porque su final resulta inteligente, finalmente dolorosa.
Hace unos días mi amiga Rosse la estuvo viendo con su hijo de 15 años, les encantó, si bien el chico no entendía del todo aquello que estaban viendo. Le pasó igual que a mi, solo que yo era bastante más mayor que él cuando la vi por primera vez. El futuro siempre es historia, ¿Verdad Willis?
La película tenía fama de extraña y algunos de mis amigos y yo la descubrimos y adoramos sin entender muy bien por qué razones: sabíamos que Bruce Willis, de protagonista, no se parecía a sus otros papeles, sabíamos que había algo extraño y trágico en el final, nos fascinaba la historia y sus pistas sin respuesta.
Ciertamente, durante casi dos tercios, la pelicula es inventiva: plano a plano, idea a idea. Pero Gilliam se parece, al mismo tiempo, al Fellini tardío: encadenados de viñetas, sin un surrealismo lo suficiente potente en el todo para disculparlas. Probablemente por su estructura no lineal, porque su héroe es el más ambiguo y el más herido y porque su final resulta inteligente, finalmente dolorosa.
Hace unos días mi amiga Rosse la estuvo viendo con su hijo de 15 años, les encantó, si bien el chico no entendía del todo aquello que estaban viendo. Le pasó igual que a mi, solo que yo era bastante más mayor que él cuando la vi por primera vez. El futuro siempre es historia, ¿Verdad Willis?
viernes, 12 de abril de 2019
Ensayos
Soy aficionado a leer ensayos, desde Benedetti a Jorge Luis Borges y por descontado de todo aquél que tenga a bien caer en mis manos. Aprecio el lado narrativo del ensayo clásico; el lado reflexivo de todas las grandes narraciones. Lo esencial del ensayo, para mí, consiste en proponer preguntas y en admitir respuestas diversas, coyunturales, conjeturales y hasta contradictorias. Recordemos que son ensayos, no son resultados. Esto es el arte del tema y las variaciones. Noadoctrinan, sugieren.
Mis pequeños textos se han infiltrado con desenfado, como con soltura de cuerpo, tomándose, lo sé, libertades no siempre solicitadas con la debida formalidad, entre los diferentes géneros del arte literario. Y han puesto el corazón de estehumilde ensayista al desnudo. Confieso que a veces, en la perversión de mi gusto, prefiero el relato íntimo por encima del magistral. La prosa desordenada, burlona, traviesa, donde lo humano es comedia, incertidumbre y tragedia. Supongo que tengo que pedirexcusas ante la cátedra, pero no lo haré. Simplemente argumentar que lo mío son ensayos en su más amplia esencia, de esos de “prueba-error” a la búsqueda de una primera frase certera que derive en un relato estructurado y no como esto.
Mis pequeños textos se han infiltrado con desenfado, como con soltura de cuerpo, tomándose, lo sé, libertades no siempre solicitadas con la debida formalidad, entre los diferentes géneros del arte literario. Y han puesto el corazón de estehumilde ensayista al desnudo. Confieso que a veces, en la perversión de mi gusto, prefiero el relato íntimo por encima del magistral. La prosa desordenada, burlona, traviesa, donde lo humano es comedia, incertidumbre y tragedia. Supongo que tengo que pedirexcusas ante la cátedra, pero no lo haré. Simplemente argumentar que lo mío son ensayos en su más amplia esencia, de esos de “prueba-error” a la búsqueda de una primera frase certera que derive en un relato estructurado y no como esto.
viernes, 5 de abril de 2019
Redes ¿Sociales?
Instagram… Ufff!! La verdad es que no lo sé manejar, me pasa igual con Twitter, para mí son una gran incógnita, me deben haber pillado mayor. Y mira que tengo a una persona querida y de mi plena confianza que me intenta poner un poco al día de las cuestiones tecnológicas. Ella las sabe hacer servir como divertimento y cuando me lo explica lo veo claro, pero yo, todo esto de que la gente se construya una proyección de su ego... Nunca me he sentido atraído por ese tipo de pulsiones, más allá, claro, de que todos los días uno se levanta con los ojos semicerrados, se lava, se afeita (o no), se peina (o no) y se adecenta un poco ante el espejo (O debería). Pero no entiendo este esfuerzo por modelar tu propio mito, porque los mitos son construcciones del colectivo, no puedes controlar cómo te ven los demás y si crees que lo puedes hacer te vas a pegar una hostia que ni las Consagradas. Salvo que seas como mi amiga, que lejos de comerse la olla con estas cosas, las maneja como quien le pone el caramelo al flan, sin buscarle mayor sentido que pasar un rato agradable porque la vida no es en red, sino en piel.
viernes, 29 de marzo de 2019
Fotos
Ahora una foto es un “ya”, pero hay que recordar que las fotos son los ojos del narrador de un cuento, son una certeza sentimental de naturaleza imprecisa y precisamente por ello, exacta. Porque no se atrapan las cosas, ni los rostros,no se juzgan las conductas, ni las razones que llevan hasta aquí a los que han llegado hasta aquí, al momento exacto de la fotografía, ni se concluye al mirar, la vida de los otros. Al contrario, se propaga y se prolonga. Todos los grandes fotógrafos, dan un paso, en sus imágenes, que propone los pasos por venir, y que también imagina los pasos que ya han sido dados. Toda buena poesía, y no hay más poesía que la buena poesía, es, al mismo tiempo, una parada y una indicación para continuar, una señal y un camino. Y nosotros somos un espectador más, porque las fotografías nos dicen todo lo que necesitamos saber, que es seguramente todo lo que el fotógrafo pretende. A partir de ahí, sus dudas son también las nuestras, y si toda fotografía es en suma un espejo, quienes nos miran del otro lado de esos retratos no son nunca otros, somos, finalmente y desde el principio, nosotros.
viernes, 22 de marzo de 2019
Dos Acordes
Un genio de la música del siglo XX decía que para él “un acorde era suficiente, dos eran para empujarlo y tres ya eran jazz”. El tipo era Lou Reed y en realidad nunca le hicieron falta más de esos dos acordes y ese sonido horrible, para convertirse en una de las voces más influyentes de la música. Así de sencillo, dos acordes. Canciones como “Heroína”, con la que con una única nota repitiéndose durante más de siete minutos, era capaz de atraparnos en ese sucio viaje hacia las alcantarillas. Siete minutos desde ese primer ritmo tranquilo e hipnótico, hasta ese final frenético y ruidoso, con el que no resulta muy difícil hacerse a la idea de cómo eran aquellos viajes de caballo a los que tanto se aficionó en los años 80. Cuánto con tan poco. Cuánto también con el susurro de “Walk on the wild side”. A mí, desde luego, me raptó en un primer álbum por el que algunos le dieron el apelativo de Padrino del Punk, una década antes de que Sex Pistols hicieran lo propio.
Desde aquel disco, y con aquella forma de tocar entre chunga y atractiva, Reed se adelantó siempre a su tiempo en todo lo que hizo. Primero con las performance junto a Wharhol y, después, con la fusión de la música callejera con elementos vanguardistas de la música europea. Siempre impredecible. Ahí iba él, por el lado salvaje de la vida, cambiando de piel cada poco tiempo. El glam, el rock o el punk de hoy en día son impensables sin su aportación ni sin aquellos dos Acordes. Cuánto con tan poco.
Desde aquel disco, y con aquella forma de tocar entre chunga y atractiva, Reed se adelantó siempre a su tiempo en todo lo que hizo. Primero con las performance junto a Wharhol y, después, con la fusión de la música callejera con elementos vanguardistas de la música europea. Siempre impredecible. Ahí iba él, por el lado salvaje de la vida, cambiando de piel cada poco tiempo. El glam, el rock o el punk de hoy en día son impensables sin su aportación ni sin aquellos dos Acordes. Cuánto con tan poco.
viernes, 15 de marzo de 2019
Un Cuento
Cuentan que una joven monja se tomó por error una Viagra y tuvo una erección fantasmal. Ignorando la advertencia de que cuando el miembro permanece en tensión más de cuatro horas seguidas hay que acudir a un servicio de urgencias para evitar daños irreparables en el tejido de la uretra, la joven, avergonzada, no fue al hospital hasta el tercer día, y ya con unos dolores insoportables en el pene hipotético aparecido tras la ingestión de la pastilla azul. Dado que los doctores no sabían cómo detener esa erección inexistente, pasaron unas horas antes de que al jefe de urología se le ocurriera proponer a la chica una eyaculación fantasmal para acabar con aquel caso tan extravagante. En el convento, se opusieron a que la joven se masturbara , no solo repudiaban el onanismo en general, sino que les parecía aún más condenable si se practicaba con un miembro inexistente. Un doctor intentó explicarles que el miembro masculino objeto de la masturbación es siempre imaginario, aun cuando se pueda tocar. Pero no hubo forma de sacar a las monjas de sus trece y el hospital tuvo que conseguir una autorización judicial para proceder a la descarga imaginaria y desapareciendo los dolores al instante así como el miembro falso, si hay alguno verdadero.
Se dice que congelaron el semen quimérico resultante de la eyaculación irreal y ahora pretenden fecundar con él un óvulo aparente para obtener un embrión fantasma. Si los fundamentos teóricos no fallan, podrían conseguir un ser invisible. A mí no me parece que eso no tenga un gran mérito. Lo difícil, en estos tiempos, sería fecundar a alguien real.
Se dice que congelaron el semen quimérico resultante de la eyaculación irreal y ahora pretenden fecundar con él un óvulo aparente para obtener un embrión fantasma. Si los fundamentos teóricos no fallan, podrían conseguir un ser invisible. A mí no me parece que eso no tenga un gran mérito. Lo difícil, en estos tiempos, sería fecundar a alguien real.
viernes, 8 de marzo de 2019
Respuesta
¿Qué pasa cuando regresamos a nuestro barrio de la infancia? Allí donde el portal olía a comida casera y a vecindad añeja, a humedad y a zaguán recién fregado. Donde se mezclaba le vino con la gaseosa y la radio era la compañera Los hilos que mueven los afectos son tan finos que a menudo no somos capaces de verlos. Pero están ahí, y pueden romperse en cualquier momento. Un gesto, una palabra, una sospecha, un pensamiento, bastan para tensarlos. Hasta que se quiebran y resulta difícil recomponerlos, por la misma fragilidad de su naturaleza. Pero, por alguna extraña razón, hay sentimientos que perduran y cariños que no se rompen por mucho que el tiempo o la distancia intenten desgastarlos.
Muchos venimos de una generación que creció viendo Barrio Sésamo, Verano Azul y las películas Disney. La misma que al llegar a la madurez se enfrentó a un abismo similar al de Holden Caulfield, el protagonista de la omnipresente novela de Salinger “El guardián en el centeno”, preguntándonos sin cesar, y encajando la falta de respuestas, qué hay más allá, dónde diablos está el que supuestamente vela por nosotros, a dónde van los patos de Central Park en invierno, cuando se hiela el lago.
Muchos venimos de una generación que creció viendo Barrio Sésamo, Verano Azul y las películas Disney. La misma que al llegar a la madurez se enfrentó a un abismo similar al de Holden Caulfield, el protagonista de la omnipresente novela de Salinger “El guardián en el centeno”, preguntándonos sin cesar, y encajando la falta de respuestas, qué hay más allá, dónde diablos está el que supuestamente vela por nosotros, a dónde van los patos de Central Park en invierno, cuando se hiela el lago.
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