lunes, 30 de agosto de 2010

Presente pasado

Supongamos que empujado por un incontrolado deseo de escribir lo haces de cuanto ves y piensas. Si lo haces así, poco a poco te da la sensación de que la vida no te transcurre en presente, al irla escribiendo es como si la vivieras ya pasada, usada… imagínate que viendo la cara de un niño vieses ya la cara que tendría ese niño de viejo. Y que cuanto más te acercas a las cosas de las que escribes, más te alejas de ellas, se te escapan o las repartes que es una forma de compartir. ¿Y qué sucede si lo que cuentas lo haces sobre ti? Empiezas a verte como si fueses otro y te vas alejando de ti conforme te vas adentrando en ti… y vas suplantando tu personalidad. Escribir es hacerse pasar por otro, aunque ese “otro” en un pasado muy presente, un día, fuiste tú.

jueves, 26 de agosto de 2010

El Azar

Es complicado entender el idioma del azar, a veces se confunde con el de la fragilidad y en esa mezcla existen coincidencias y casualidades con las que te mueres de risa y hay casualidades y coincidencias con las que simplemente te mueres. Descubrir el poder del azar, no confundir con el del destino, es darnos de bruces con nuestra enorme fragilidad, comprobar que somos vulnerables a que una estúpida coincidencia nos destroce en el largo periodo de pongamos... ¿Un segundo?. El azar es tropezarse con el destino sin haberse preparado el encuentro de antemano. Pura cuestión de suerte. Como el que te salga bien un huevo frito.