viernes, 26 de abril de 2013

Medidas

Si tomamos medidas, las de nuestra vida empiezan y acaban en nosotros mismos y no hablo de la caja de pino, claro. Como humanos que somos (y perdón por la confianza) a veces nos da por ampliarnos y buscamos compañías. Pensamos que la adhesión a otros nos podrá aportar algo de lo que ellos tienen y nos gusta, así buscamos conexiones que extiendan nuestro existir. Vamos, que nos hacemos un alargue.


Eso es así desde críos: Los amigos del colegio, los del barrio... Claro, si es que con ellos, todo era divertido y mejor. Después vienen las primeras grandes amistades, las que se forjan entre risas y dificultades comunes y de ese modo sumamos aficiones, ideas, e incluso sentimientos. Compartir se convierte en una forma hermosa de ampliar nuestro crecer.

Con el tiempo, muchos deciden crecer unidos a otro ser, en la idea que no nacemos enteros y que alguien es nuestra otra mitad, ya sabes: dos medias naranjas de árbol y raíz distinta, gajos y jugos insertados envueltos en una piel común que debía protegernos de un clima llamado "la circunstancia"… (Hummmm… frase para “La Sonrisa Vertical”). Con el paso de los años. Unos permanecen unidos y jugosos; otros juntos por la costumbre, el tedio…

Y es que no hay más, a la pareja hay que añadirle energía y sal de vida. Y cuando el aburrimiento asoma, engancharle por los huevos y refregarlos entre libertades, sorpresas, complicidades, admiraciones y risas. Para crecer en compañía, hay que crecerse y ayudar a crecer. Convivir con el aburrimiento es aceptar vivir en una jaula de mierda que no tiene salida ni luz del sol. Rómpela…

domingo, 21 de abril de 2013

Temores



El temor a lo desconocido predispone al ser humano a una actitud mental favorable a toda clase de maldades y/o violencias. Le hace tremendamente vulnerable. La imaginación del ignorante, del miedoso, forja los mitos que lo hacen esclavo, paralizando su voluntad con las cadenas del terror. Un ser humano turbado por el miedo pierde el deseo de conocer la verdad y poco a poco, intoxicada su fantasía por los errores que ella misma intenta, llega a odiar la verdad. Se aísla, se da de menos y termina por perder hasta a su sombra que decide huir… Y la huída nunca ha llevado a nadie a ningún sitio. 

El coraje, la audacia, la rebelión, serán elementos esenciales de nuestra lucha. Luchemos.

jueves, 11 de abril de 2013

Avestruces

Si te ciñes a vivir sin hacerte preguntas, a tu vida la van guiando respuestas ajenas. ¡¡Mieeeeeeeeerrrrr-da!! Al hacer eso, renuncias a tu propio aire, y quedas a merced de otras brisas, vientos, huracanes o tornados. De esa tesitura acabas por perder tu propio rumbo y acabas por llegar hacia donde te quieran llevar. Mal sitio.


Deberíamos perder el temor o la vergüenza a hacernos preguntas, a nosotros y a nuestro entorno, por el simple hecho de saber, de poder tener una opinión propia y no la que nos fabrican desde otra cabeza.

Tal vez nuestra libertad pase por lograr encontrar las respuestas a nuestros verdaderos “ porqués” y así vivir de forma consecuente con ellos. O tal vez sea peor saber demasiado. A veces da la sensación de que el avestruz puede llegar a ser el bicho más listo de la creación. Pero no lo es, no le gusta la música ni tampoco el cine…

viernes, 5 de abril de 2013

Deseos

Existe un enorme imperio, el de los deseos. Los hay de toda clase: Poder, triunfo, gloria, lograr, acumular, amar y/o ser amado… pero un día, los deseos se largan dejándonos un vacío, ese que queda cuando no se desea nada de nada. Entonces no invade la urgencia de desear algo, lo que sea para seguir viviendo. Somos tan… humanos.


Es algo curioso, mientras los orientales abogan por la necesidad de no desear para alcanzar la felicidad, los occidentales somos mas de tener necesidad de desear para alcanzar ese ansiado bienestar. Así las cosas, ¿qué mierda hacemos? ¿Deseamos o no? Que alguien nos lo aclare, joder. (deseo)

Pero el deseo en el que casi nunca nos fijamos, es el de entendernos a nosotros mismos. Ese no se compra sino que depende de nosotros. En realidad no se trata de desear o no desear: se trata de girar la mirada hacia adentro y descubrir que por allí hay mucho de lo que anhelamos. Que somos de lo más completo pero que la vida nos erosiona fraccionándonos y creándonos vacíos. Es la puta manera de tenernos controlados: Si deseas lo que no tienes, necesitarás de los que te pueden dar... Yo te deseo lo mejor. Eso sí, de ti depende que yo bastante tengo con lo mío.