domingo, 26 de abril de 2015

Alas

Estaba decidido a probar hasta que le saliese bien, Sabía que no todo es cuestión de suerte sino de esfuerzo, de perseverancia y ... vale, algo de suerte también. Así que cogió todas las plumas de ganso de los almohadones de casa, hizo dos fundas de seda, una amiga que creía en él le ayudó a coserlas, medía más de un metro cada una de ellas. Se colocó en lo alto del barranco y se lanzó al aire agitando los brazos hasta caer de forma contundente y dolorosa sobre el mar. Lleno de contusiones, con una clavícula rota y una sonrisa burlona sacó la cabeza del agua y gritó a su amiga: Pesaban demasiado, la próxima vez volaré sin alas.
Y eso hizo.