viernes, 25 de enero de 2019

El Enigma De La Sombra

En el trato con las personas, no siempre captamos bien sus luces y sus sombras y otorgándoles un papel que pudiera no ser el real o adecuado. Dicen que el papel es un invento de los chinos. Lo único que nos inspira el papel de Occidente es la impresión de estar ante un material estrictamente utilitario, mientras que sólo hay que ver la textura de un papel de Oriente, ya sea de China o de Japón, para sentir un calorcillo que nos reconforta el corazón. A igual blancura, la de un papel de aquí difiere por naturaleza de un papel blanco de China. Los rayos luminosos parecen rebotar en la superficie del papel occidental, mientras que la del de allí es similar a la aterciopelada superficie de la primera nieve, que absorbe a los rayos blandamente. Además, son agradables al tacto, se pliegan y arrugan sin ruido. Su contacto es suave y ligeramente húmedo como el de la hoja de un árbol. N mejor, ni peor, solo diferente luz, diferente sombra.
Soy profano en arquitectura pero creo recordar que en las catedrales góticas de Occidente la belleza reside en la altura de los tejados, en la audacia de las agujas que penetran en el cielo. Por el contrario, en los templos de Oriente, los edificios quedan aplastados bajo unas enormes tejas y su estructura desaparece por completo en la sombra profunda y vasta que proyectan los aleros. Visto desde fuera: Templos, Palacios y residencias comunes, lo que primero que nos llama la atención es el inmenso tejado, ya esté cubierto de tejas o de cañas, y la densa sombra que reina bajo el alero. En realidad, la belleza de una habitación japonesa, surge en esencia por un juego sobre el grado de intensidad de la sombra, no necesita ningún accesorio. A los occidentales nos sorprende esa desnudez y creemos estar tan sólo ante unos muros grises y desprovistos de cualquier belleza, interpretación muy legítima, pero que demuestra que, como conmuchas personas, como en la misma luna, no hemos captado en absoluto el enigma de la sombra.

viernes, 18 de enero de 2019

Sosa Cáustica

Me llamo Sergi. A los 21 años me dieron, por accidente, sosa cáustica en el bar al que iba a  almorzar al lado del trabajo. Yo había pedido una copa de "vino blanco de la casa". Sobreviví. Ahora trabajo en otro sitio, escribo, surfeo ya más por las olas de la vida que por las del mar y planeo una pequeña revolución interna diaria a través del compromiso y del cariño por y para mi gente. A veces la consigo y a veces la cago.
No sé cómo puede haber personas a las que no le gustan los animales. Será que nunca miran a los ojos. Tal vez  tendrían que tomar un poco de sosa cáustica y también tal vez, aprenderían a apreciar mejor lo bueno de la vida, aquí no estamos para tonterías sino para vivir y dejar vivir. Respeto, cariño y compromiso. Sin errores al servir lo que nos solicitan, sin truncar vidas ni oportunidades. Me llamo Sergi, a los 21 años volví a nacer por tercera vez, supongo que porque aún me quedaba mucho por hacer y descubrir.

viernes, 11 de enero de 2019

Portero

Siempre me gustó jugar de portero. De crío, de joven y de veterano. Creo que en buena parte por ese mito basado en realidad de estar medio locos, pero también por la de particularidad que da ser un especialista y un rebelde, todos corriendo y jugando con los pies y nosotros guardando la posición y jugando básicamente con las manos. Chillida lo explicaba mejor que yo: “Todo lo que he aprendido de escultura, de las distancias, las diferencias, las formas, lo aprendí en el espacio de la línea de una portería” Yo esto lo podría aplicar a la vida, a mi manera de verla y es que desde esa posición aprendes a observar porque ahí la distancia es esencial, porque es o dentro o fuera. Te das cuenta de la perspectiva y ves a todo el equipo, puedes tratar de organizarles, de avisar, de ofrecerles seguridad. El único que ve a todo el equipo es el portero. Los demás van jugando con vista parcial. También es verdad que un fallo tuyo les condena a todos… Ahora ya hace tiempo que no juego, tener la vista cansada me hacía calcular mal y distorsionar las distancias, por otro lado, los golpes al chocar contra el suelo también deben tener fecha de caducidad. Prefiero irme a contemplar el mar, esas macro distancias hasta el infinito enmarcadas entre el cielo y el horizonte; ese murmullo de las olas que nos recuerda que todo lo que llega también se va, y viene y se va…. ¿Dónde irá?

viernes, 4 de enero de 2019

Memoria

Debe haber memoria entre nosotros, ella nos hace saber de la infancia, del sabor de unos labios, esos que endulzaban la vida por la boca.  Tal vez por ella me entere del mundo que nos habita y que nos vive en las entrañas. Debe haber otra memoria entre nosotros y lo digo como quien contempla las hojas ya caídas, los versos escritos hace doscientos años, la calma y el sosiego del juego interminable. No podemos callar, somos la misma sal de hace siglos, tú llevas un océano en tus hombros, mil mares por tus pensamientos. Un buque de vapor ha cruzado tu mirada.
Debe haber memoria entre nosotros dormida en nuestra carne o nuestros besos...  Creo que ya estuvimos cien veces más aquí.