viernes, 23 de diciembre de 2016

CREO

Creo en el poder de la imaginación para rehacer el mundo, para soltar las riendas de la verdad dentro de nosotros, para demorar la noche, para ganarnos la confianza de los locos.
Creo en mis propias obsesiones, en la belleza de los autos de choque, en la paz de los bosques sumergidos, en la excitación de las playas cuando están desiertas, en la elegancia de los lobos, en la poesía cruda de los hoteles abandonados.
Creo en la belleza de todas las mujeres, en la perfidia de sus fantasías, tan cerca de mi corazón. Creo en la muerte del mañana, en la fatiga del tiempo, en nuestra búsqueda de un tiempo nuevo dentro de la sonrisa de la persona de enfrente. Creo en la locura, en la verdad de lo inexplicable, en el sentido común de las piedras, en la demencia de las flores, en la cámara lenta con música de fondo cuando te sientes de puta madre.
No creo en casi nada más. Bueno sí, creo en ti que me inspiras este texto y me aprecias.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Nubes y Claros

Hay nubes grises que cogen su color al estar cerca de la luna, nubes sin sombra, nubes densas, blancas y brillantes cuyos bordes se tocan. Nubes como rebaños. Hay nubes negras como montañas oscuras, que en unos instantes cubren el cielo y empapan la tierra de lluvia. Hay nubes pesadas como castillos. Nubes que nos recuerdan la cara de alguien y las nubes del inicio de “The Simpsons”. Mola mirar al cielo porque nunca encuentras dos nubes idénticas. Así me gustaría morir: Mirando las nubes y buscando la pregunta a una respuesta que no conozco…

sábado, 10 de diciembre de 2016

Ficción

Lo de corazón roto parece una expresión vulgar, una frase de canción romántica para quinceañeras, pero que puede ser una verdad como un templo. ¿Y cómo se rompe un corazón. Pues de la manera más simple. Ignorándolo un tiempo y dándole una importancia desmedida después. Desequilibrando el delicado balance natural de todas las cosas reales. Dotando a un músculo sencillo de capacidades mágicas, heroicas, épicas, grotescas, inútiles, ficticias. Ay, la puta ficción, qué daño hace. Como esas olas rompiendo la arena...

sábado, 3 de diciembre de 2016

Esencia

El objeto abstracto al que damos gracias, de forma espontánea, una mañana mientras nos lavamos los dientes o nos tomamos el desayuno, va variando a medida que crecemos y la balanza que sopesa lo que puede estar bien o mal se inclina hacia un lado u otro cada vez con mayor rigor. El peso de lo que está encima es cada vez más consistente. Y ya no hay término medio. Ahora, de mayores, le damos las gracias a una visión bonita, porque reconforta, a una lección aprendida, porque se queda pegada en la conciencia, a una amiga o amigo que te mira, porque no hay nada delante ni detrás de ti, te conviertes en su centro de atención. Con el tiempo aprendemos a emocionarnos con facilidad. Y damos las gracias por saborear la vida en su esencia más pura.