viernes, 27 de febrero de 2015

Sexo Escrito

Literariamente hablando, el sexo pierde todo su poder y su magia cuando se hace explícito, mecánico, exagerado; cuando se convierte en una obsesión maquinal. Se vuelve aburrido. Resulta un error no mezclarlo con la emoción, el hambre, el deseo, la concupiscencia, las fantasías, los caprichos, los lazos personales y las relaciones más profundas. Se pierden matices a causa de un examen microscópico de la actividad sexual, que excluye los aspectos que constituyen el carburante que la inflama. Aspectos intelectuales, imaginativos, románticos y emocionales. Eso es lo que confiere al sexo sus sorprendentes texturas, sus sutiles transformaciones, sus elementos afrodisíacos. Si se escribe explícito dejamos que se marchite el mundo de sus sensaciones; estamos dejando que se seque, que se muera de inanición, que se desangre... que se acabe.

sábado, 7 de febrero de 2015

Algo

En la inquietud  y en el esfuerzo de escribir, lo que te hace continuar es la certeza de que en la página queda algo no dicho.
A veces hace falta muy poco para que no exista lo que existe, aun así o tal vez por ello, buscamos la comunicación sin pensar en los daños colaterales que ello acarrea, como abrir un cisma en los afectos humanos, y no lo es tanto porque se puede producir un desarraigo profundo, sino porque vuelve a cerrarse demasiado rápido. Lo imaginario es una parcela decisiva de la realidad, interviene en ella, lo modifica y le otorga nuevos valores.
Al final siempre nos queda algo por decir, aunque tuvo su momento de ser dicho.