viernes, 24 de junio de 2011

17 Besos

Comenzar algo implica rellenar un hueco donde antes no había nada. ¿Qué había antes en este espacio que ahora ocupa este post en un Blog? Y si había algo... ¿Era bueno?. ¿Era interesante?. ¿Se podía lavar y no encogía ni hacia bolas?... De la nada surgen las cosas... (Hummm...esta frase la tendré que revisar). Bienvenid@  a este cachito de nada convertido en algo. Ahora que ya hay algo en este espacio, no se sabe ni si es bueno, interesante o si se puede lavar. No lo intentes o el ordenador se te verá perjudicado, lo que está claro es que mi principio empieza ya. Y yo soy un tipo de principios. Ya hablaremos en otra ocasión sobre los finales...De entrada 17 besos ¿Por qué 17? Bueno, eso es una larga historia, tal vez en otro hueco, nunca se sabe...

miércoles, 22 de junio de 2011

Nada

Cuando empiezan a verte como esto o aquello es porque en realidad han dejado de verte. Y es curioso que ante tal cantidad de visiones uno quede difuminado en el ignoto. Desaparecido en esencia, creyendo que aun es lo que ya dejó de ser.

Cuentan que existen tres clases de testigos: Los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y los que no han visto nada y aseguran haber visto todo. Es decir, todo o nada es relativo, como la humedad. Por eso llegar a no ser nada lleva su proceso ni que sea de desaparición. Os dejo, que no sea nada…

viernes, 17 de junio de 2011

Roce

El roce... ¿Hace el cariño o irrita? Vaya usted a saber… déjate el bañador  húmedo mucho tiempo puesto y cuéntame que tal de cariñosas están las cosas por ahí: Irritadas. Ya te lo digo yo ahora. Dicen que algo roza cuando pasa tocando levemente la superficie de otra. A caso rozamos las vidas de los demás desde el momento en que aparecemos en sus mundos, así, levemente: Chassss! Ya está, rozada o rozado, no sé, tal vez eso sea pura y burda presunción. Pero mola.

Rozamos nuestro día a día con lo bueno y con lo malo que nos pasa, con quienes nos caen bien y con quienes no nos caen y de eso a ser fuentes de cariño va un mundo. Puedes demostrar cariño y ternura a alguien sin tocarlo jamás, ni levemente, claro, eso sería el roce virtual, tan tangible como muchos de los amigos de las redes sociales pero… ¿No existe un carió virtual? Exista o no, sería bueno que fuese real porque andamos tan liados con nuestras cosas que no nos queda casi tiempo para rozarnos excepto por la red. Y eso si es irritable, nos hayamos o no rozado alguna vez.

A salir a la calle y a dejarse ver, a vivir, a pegarse chutes de sol y de gente, a charlar, a sonreír sin motivo aparente, por el gusto de estar en el mundo. A gastar cariño que es de esas cosas que cuanto más se gastan más se tiene. Invertir en uno mismo, eso es lo que hay. Lo que quedará. Con cariño, un amigo (que te roza)         

domingo, 12 de junio de 2011

Dos Estadios

Por el alma del ser humano gravitan los dos estadios. Lo que nace y lo que muere. A ver… repaso la frase, suena a discurso de clase universitaria, pero no lo elimino, es un concepto, de hecho lo prolongo, esos dos estadios contemplan lo que llega y lo que se va. Lo que alimenta y lo que envenena. La luz y la oscuridad... A veces uno vende su alma y a veces la regalaría, a veces nadie la quiera y a veces te la querrían robar. 

Tal vez, digo tal vez, sin darnos cuenta obviamos que lo que está delante de nosotros y lo que está detrás es poco importante comparado con lo que reside en nuestro interior. Y que en el fondo el alma que puede hablar con los ojos también sea capaz de besar con la mirada. Y eso será bueno o malo, que lo decida la eternidad. Debe ser algo extraño que “un solo equipo” disponga de dos estadios.  

viernes, 10 de junio de 2011

A Veces

Echaba de menos el sol en invierno. Los paseos por la playa junto a su perro. Las carreras por el paseo con sus primos, los castillos en la arena con el cubito y la pala, bueno y el rastrillo para hacer el foso… Salir a pescar con su padre y su tío. El beso de irse a dormir con abrazo de su madre, echaba muchas cosas de menos. Todos esos recuerdos que le traía un olor, una canción, una foto. Y se dio cuenta que tal vez, si seguía así, mañana empezaría a añorar lo que estaba haciendo hoy. Se dijo: “Un tiempo para cada cosa, cada cosa a su tiempo…”


A veces las medias mentiras duelen menos que las medias verdades. A veces.