domingo, 28 de diciembre de 2014

"V G" (Noelia)

La nube ignora por qué se desplaza en una determinada dirección y a una velocidad específica. Siente un impulso al que sigue. Ese es el rumbo del momento. Pero el cielo conoce las razones y las configuraciones que hay detrás de todas las nubes, y ella también las conoce cuando se eleva a la altura indispensable para ver más allá de los horizonte desde su metro sesenta de energía, belleza y talento. Entre dos letras “VG” y con la antesala de un nombre que evoca nacimiento, antesala, inicio: Noelia, habita una persona que se crece ante las adversidades que no elude el riego ni el compromiso y que hace que sea la cámara la quien le guiñe a ella.
No es la modelo más alta del mundo, pero sí es de las que dan la mejor de las tallas. Noe VG, Noelia. Una gigante de 1.60, una personalidad de 100 metros.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Ego

Muchos escritores consagrados y otros que no lo son ni lo serán, sienten una especie de necesidad de explicar, casi justificar, el motivo por el cual escriben. Ignoro si el cartero, el panadero o el conductor de autobús tienen esa necesidad. A veces se me antoja como una forma de escucharse a si mismos, a sus egos.
La escritura es dolor y placer. Como el cuento, como la retórica aristotélica, se arma, se aprende. Principio y fin.  Antes que nada vino el verbo pero ¿Y al final? Quizás silencio, o el ruido de otra página que pasa.
Yo escribo básicamente porque me da la gana. No hago con ello que nada funcione de una mejor forma, tampoco espero que ponerme a ver una película o a jugar con mis hijos hagan de este mundo un lugar mejor, que ego tenemos todos pero si le alimentamos demasiado se pone de un borde que no hay quien lo soporte.

Escribir es un vicio solitario, que alguien te lea es un premio inesperado. Y lo demás son zarandajas.

domingo, 7 de diciembre de 2014

"Click"

Sin saber adónde ir, no se llega a donde no se sabe. Cada uno a su manera guarda en el cerebro un surtido de intenciones que espera hacer realidad, porque los intuye como logros para ruta hacia su felicidad. Vale. La ruta pasa por conseguir la armonía con quienes se tiene más proximidad de mente y también de alma. Establecer una nueva relación que excite los poros, descubrir ese alguien que apague las frases, hacer posible ese viaje o aquel trabajo, leer y asumir aquel libro, adelgazar o recuperar aquellos kilos… una infinidad de intenciones, de sueños personales que vamos construyendo y alimentando a lo largo de nuestra vida.

Es lógico que muchas de nuestras actuaciones las hagamos pensando en hacerlos posibles, porque cuanto más se pierde el tiempo, el muy cabrón se rebota y menos responde. La intención y el esfuerzo para conseguir lo soñado nos da un chute de energía, hincha la pasión e impulsa a las neuronas: nos hacen vibrar, que es la forma más chachi de vivir.


Incluso en las épocas en las que andamos más jodidos, cuando el suelo se nos ha vuelto barro y el aire arena, hay que formularse un reto posible, aferrarse a un ideal y concentrarse en conseguirlo, porque sólo ahí es donde encontramos el “click” que nos permite sentir en nuestro interior una olvidada y a veces imperceptible vibración: La del retorno a la vida. Y es que siempre es bueno soñar… incluso para seguir bien despierto.