viernes, 26 de mayo de 2017

RMG

Cuando te dan un abrazo no hay que dar las gracias. Hay que decir “más”. Si tienes un día bueno intentas hacer lo mismo al día siguiente: Seguir el mismo trayecto, repetir el tipo de café, no sé, como si uno pudiera encontrarse con determinadas cosas dos veces seguidas. Como si la vida te dijese: “mira, aquí me tienes, vuelve a intentarlo”.
 Ayer tuve un día raro que tuvo también su parte agradable. Entré a por un libro en una Abacus, de fondo sonaba, quizás a modo de compensación por el día del demonio que llevaba, esa vieja canción  “Siete vidas” que me gusta tanto. Por un instante, volví a los 20 años, época en la que escuchaba a Antonio Vega, o a Antonio Flores. Me vi a mí dentro de un coche, las ventanillas bajadas, cantando a grito pelado aquello de “seis vidas ya he quemado y esta última la quiero vivir a tu lado”. Y era cursi, la canción y yo, lo admito, pero Antonio Flores me llevó de vuelta a esa calita en La Costa Brava y a practicar sexo entre las barcas por la noche en la playa. A las cosas que acabamos entendiendo cuando ya no podemos responder el mensaje, que son esas mismas cosas que entendemos en los días Raros, Maravillosos y Geniales. Como algunas selectas personas.

viernes, 19 de mayo de 2017

Observa

Esta noche deja que el viento te golpee en el rostro y observa las calles de tu barrio con ojos de absoluta novedad. Observa lo extraña que es la gente y la manera en la que tienen de no mirarse cuando se hablan. Observa ese edificio que rompe la línea de la playa y esa luz que parpadea. El cartel de SE ALQUILA colgado de un balcón con tiestos lilas y dos bicicletas de montaña. Observa las 3 estrellas de un hotel, el estreno de otra peli, cuatro turistas, un autobús. Fíjate en las ruedas bus cómo se mueven. Giran y avanzan, como tú. Y hacen un ruido de mil pares de cojones. No te importa el ruido. El viento también lo hace. Observa…

viernes, 12 de mayo de 2017

Apariencias

Es de esas personas a las que la tranquilidad la mantiene despierta. Son los problemas los que le dan sueño. Por lo general, la gente se piensa que algunas formas de vida son peores que otras y, aunque haya algo de cierto en ello, no hay que fiarse de las apariencias. Ella no se queja, sabe que todos los trabajos tienen sus cosas. Su madre era morena y tenía los ojos marrones, ella tiene los ojos azules, casi verdes. Nadie sabe por qué se fue su padre. Ella tampoco. Por lo general le gusta que las cosas se muevan poco, odia despertarse desorientada. Le gusta creer que no le va a pasar nada mientras duerme, ha aprendido que cada cosa tiene su tiempo. Algunos aviones parece que al despegar aterrizan. Putas apariencias…      

viernes, 5 de mayo de 2017

Un Segundo

Cronometrado: Un segundo, ese es el tiempo del error. Luego ya te puedes pasar la vida en repararlo. ¿Crees que en serio merece la pena que todo penda de un hilo?  Tal vez el quid de la cuestión está en que no merece la pena dedicar la vida a subsanar un error que nadie quiere corregir, porque pierdes el tiempo. Oye, que si finalmente, todo ha de pender de un hilo, que sea la vida la que se balancee en su extremo. Al menos nos quedará el gustazo de decir que la vivimos intensamente.
La verdad, es que esta vida es para vivirla, no para llorarla. A pesar de que en ocasiones un error puede tener un coste muy alto, no puedes subordinar tu vida a él. El tiempo pone todo en su sitio, ya sabemos lo que se dice: Él baraja las cartas y nosotros vamos jugando. ¡Hagan juego, señores!  Eso sí, no apostemos la vida a una sola carta. Tatuaremos esto en nuestro corazón: Cada día es el mejor del año.