viernes, 28 de octubre de 2011

Apariencia

A simple vista, Albert Einstein parecía un loco. ¿Lo era? En ocasiones las apariencias nos engañan. Cuando hace más de 70 años un inmigrante a los Estados Unidos que huía de la Alemania Nazi por ser judío llegó al control, el oficial de inmigración le preguntó de qué raza era, él humildemente respondió: "De la raza humana"... Es muy probable que el funcionario no entendiese la magnitud de su respuesta.


Que si, que lamentablemente vivimos en un mundo donde las apariencias sí importan. Pero… ¿Engañan?. Si pareces sucio, descuidado y de apariencia agresiva te tendrán por tal. Si pareces inculto, flojo o con autoestima negativa la sociedad no te brindará oportunidades. ¿Lo eres o lo aparentas?

Veamos la definición de la Real Academia de la lengua nos dice al respecto: Apariencia significa el "aspecto o parecer exterior de alguien o algo" pero, nos agrega que es una "cosa que parece y no es". ¡Mierda! De esta manera la ambigüedad está presente. La apariencia puede ser auténtica o no. El dilema es: ¡Ser o aparentar ser! Mahatma parecía débil y era fortísimo. Einstein loco y no obstante era de lo más racional que ha corrido por el Planeta.



En el reino animal hay reptiles, insectos, pájaros, etc. que cambian su piel de colores para confundirse con el entorno, es su principal forma de defensa y a ello le deben su supervivencia. Aparentar ser algo que no son les puede salvar la vida. Las apariencias no engañan, solo muestran las cosas de una óptica que tanto te puede salvar el culo como dejarte en el paro. Fingimos lo que somos; seamos lo que fingimos. Las personas si engañan, claro que no siempre. Aparentemente…

viernes, 21 de octubre de 2011

Espejismo

Llora. Se siente estúpida. Y dicen que ahora se inventa cosas. Que nunca le entendió bien y que cuando le decía a ella “te quiero” en realidad no la amaba. Solo la “quería” y que ella se ha hecho una película en su cabeza. Que él para nada rehúye el compromiso y que se deje de chorradas y de ver las cosas como lo que no son. Dicen que está tonta, que ve cosas allá donde  no las hay…

Un espejismo es una ilusión óptica en la que los objetos lejanos aparecen reflejados en una superficie lisa como si se estuviera contemplando una superficie líquida que, en realidad, no existe.

Cuando nos vemos en un espejo, nosotros somos un objeto real y nuestra imagen en el espejo es virtual, esta imagen virtual no puede ser tocada. Pero se puede romper… Es un principio.

viernes, 14 de octubre de 2011

Siempre

- ¿Me querrás siempre?
- Hummm... Siempre, cielo, te amaré para siempre.
- ¿Me lo juras? ¿Siempre?
- Sí. Te lo juro.
- ¿Aunque envejezca? ¿Aunque pierda mi belleza? ¿Aunque no recuerde tu nombre?
- Siempre, mi amor, siempre es siempre.
- ¿Me seguirás amando aunque muera?
- Siempre, siempre. Te lo juro. Nada puede separarme de ti, te amaré toda mi vida y te amaré toda mi muerte.



martes, 11 de octubre de 2011

Nada...

Al final todo se rompe. Lo hace la flor marchita sobre el tallo tronchado; lo hacen las olas del mar bajo las olas bravías; la luz del día tras la tormenta abrupta e incluso el rayo de sol agazapado tras las sombras. Los sueños incompletos, la esperanza perdida, la fe sin crédito, la fidelidad infiel, la bonanza sin sosiego… porque todo debe romperse, de hecho, todo se rompe en la vida. Hasta la misma vida con la muerte.


Y finalmente ¿Qué ha quedado atrapado en el tiempo?: Nada. O quizás, sólo vida…

viernes, 7 de octubre de 2011

Infinito

Infinito es siempre uno más. Nunca se ve.

El infinito, de existir, es un día más, otro ciclo, una primavera, un poco de barba cerrada por la que pasar la cuchilla, una nueva arruga, es un kilo de más, otro amanecer, un plato de comida, páginas de libros y el mismo paisaje adormecido, el mismo paisaje que retorna; nunca el mismo paisaje, mudando el color, asomando la hierba, acariciando el viento la copa del árbol que siempre es otra copa, una y mil copas del mismo árbol a lo largo del día. Decir del infinito cualquier cosa es no decir verdad, es equivocarse seguro. “No se puede abarcar”, dicen. Pero es mentira. “Imposible imaginarlo”, dicen: y es mentira también. Para imaginar el infinito basta cerrar los ojos y dejarse ir al territorio interior del pensamiento, culebreando a su antojo entre los pliegues de un cerebro que imagina lo inimaginable: el infinito es una música hecha de un silencio soportable, percibida, si, pero irrepetible. ¿Cómo decir de ella que se ha oído, si no se puede convertir en medida humana? Ese es el problema de infinito: la medida.

Todo ser humano lúcido, o está solo o disimula compañía. No se puede ser lúcido y permanecer en la fiesta. Infinito es el gesto que cada día se repite, la lucidez con la que uno desea volver a la caverna, pedir una butaca de platea y sentarse entre amigos a disfrutar de las sombras de sí mismo.

Eso es infinito. Siempre uno más…