viernes, 1 de diciembre de 2017

Destino

Los niños, en su inocencia casi absoluta, nos enseñan que la imaginación es un tesoro, si bien la ficción puede muy bien instalarse en el alma de una persona hasta destruirla. De todas formas, creo que la mayoría de veces, lo que uno se inventa es más real que lo que a uno le pasa, no en vano, lo que a uno le pasa no deja de ser un accidente al que algunos lo llaman destino y que lo que en realidad cuenta es nuestra historia.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Agua

Van dos delfines uno junto al otro, se cruzan con un delfín más viejo en sentido contrario quien les saluda y les dice: “Buenos días chicos ¿Cómo está hoy el agua?” Los dos delfines siguen nadando hasta que después de un tiempo uno se detiene y le pregunta al otro: “Oye…¿Qué demonios es el agua?” .
Vale, todos sabemos que los delfines no se paran a charlar, pero nos ayuda a dar la pauta de que las realidades más obvias e importantes son con frecuencia las más difíciles de ver y sobre las que es más difícil hablar, no en vano para las almas es muerte llegar a ser agua, para el agua es muerte llegar a ser tierra, y de la tierra nace el agua, del agua el alma… Los delfines son unos mamíferos muy inteligentes y guapos.

viernes, 17 de noviembre de 2017

"Espejismos"

Algunas historias mueren sin haberse presentado, escondidas en una posible leyenda que dice que tal vez salgan a la luz un día y que mientras, solo son visibles en la mente de su autora o autor. Tan extrañas y tan cercanas como "Bambi" contado por un hermano menor, como un sándwich escondido en un bolsillo, como las raquetas de tenis de dos adolescentes amigas pero rivales. Se mueren sin decir más que lo que le dijeron a quien las pretendía escribir, como el pez banana, envuelto en la paradoja que supone vivir y contarlo. Sofisticadas o familiares, demoledoras o intermitente, y ligeramente tristes... Algunos días no tengo ni idea de sobre qué escribir en mi blog y una posible idea muere antes de nacer, yo sé que tú me entiendes...

viernes, 10 de noviembre de 2017

Una Historia de Amor

Es una cortina de fuego que recubre nuestros cuerpos; los nombres que fuimos dando, sin temor, a todas las partes que nos componen pierden ahora su significado y su secreta o tal vez no tanta, razón para existir. Mi piel va creciendo, latiendo como un ruido casi imperceptible y recrea senderos a veces olvidados. Tú la haces crecer por espacios infinitos y hondonadas que afloran entre las llanuras repentinas por la que se mueve. De repente depositas tus manos junto a mi almohada como si fuera un escorpión amaestrado; te veo salir un instante de la habitación pero siento tu mano tibia recorriéndome la cabeza, el cuello... me acaricias los párpados, me besas en la frente; la lengua se abre paso entre mis dientes que aprietan ligeramente los resortes de tu amor para que nunca más salgas de mi mientras yo sigo dentro de ti (allí adentro se está tan seguro...). Finalmente hundes tu puñal finísimo en mi pecho. La muerte llega sin previo aviso con la mano más dulce y el sexo que enraíza como una piel injertada deja un aroma a vida junto a mi cuerpo inerte aun en el tuyo lleno de vida.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Uno Mismo

Uno de los posibles caminos de entrada a la esencia de cada uno reside en el deporte. Si bien, todos los juegos o deportes pueden ser plataformas de partida en la búsqueda de uno mismo; el surf, en particular, posee cualidades intrínsecas que hacen que su práctica sea un excelente catalizador del proceso de adquisición de conciencia. El manejo inteligente de la energía, el equilibrio, la concentración, la paciencia, el estar en el lugar en el momento justo… son habilidades que todo surfista tiene que aprender a desarrollar con maestría. El imprevisible poder de las olas agudiza la atención, y la calma detrás de la rompiente invita a la meditación. La práctica responsable indica que se debe entrar al mar con un compañero, pero en definitiva, al final, siempre es uno mismo que está solo en profunda comunión con las olas. La vida misma es una marea que sube y baja, si bien el séptimo día de la semana no equivale a la séptima ola, la rebelde, o tal vez sí… 

jueves, 19 de octubre de 2017

Surfing Deads

El surf es de esos deportes en los que nadie quiere ser visto como un novato. Sin saber apenas hacer un take off, ya dominamos toda la jerga al uso. ¿Qué decir de las tablas? Nadie quiere levantar sospechas en el pico, en la orilla o directamente en el parking, portando una tabla que por longitud, formas y volumen provoque que le identifiquen con un ‘espumilla’. En esta carrera frenética en busca del control y del dominio, el surfista corre el peligro de perderse cosas muy importantes por el camino.

Ahora que las series de Zombis están tan de moda, tal vez deberíamos acuñar el término de ‘surfing dead’ para referirnos a quienes habitan los line up y que se caracterizan por sus nulas capacidades de interacción con los demás o manifestación de emociones positivas dentro del agua. Lo que sea que evidencie un mínimo de vida emocional interior sana y en lugar de regresar al pico con una sonrisa de oreja a oreja, vuelven con una cara de mala leche que no le permite, siquiera, saborear dos décimas de segundo la ola que acaba de coger.

Los que más tienen que enseñarnos son los que menos saben de técnica. En esta vida, de todo el mundo podemos aprender algo y los surfistas novatos no son una excepción. En sus caras de alegría, en su entusiasmo por pillar olas que nosotros ya no valoramos, podemos descubrirnos a nosotros mismos hace años. Surfistas inocentes, sanos y puros, libres de engreimientos y recelos de los que, si no tenemos cuidado, nos acaba dotando la experiencia.

Los recién llegados también tienen que aprender algo. Cuidar su entusiasmo y motivación, disfrutando de cada fase en su vida como surfistas, viviendo el momento sin prisas por llegar a ningún lado; pues de lo contrario corren el serio peligro de convertirse en unos “surfing deads”: Alguien que domina mucho la técnica pero carece por completo de ilusión

Trabajar para mantener la ilusión intacta, como la del primer día, todos los días de nuestra vida. Trabajar para recuperarla si la hemos perdido. Yo estoy en ello...

viernes, 13 de octubre de 2017

Piel Roja

Cierro los ojos y siento como recorre todo mi cuerpo un deseo que me invade y me alimenta: Poder ser un piel roja. Inmediatamente dispuesto y, sobre el caballo al galope, escorado en el viento, sintiendo una y otra vez el breve latir sobre el trepidante suelo, hasta perder las espuelas, porque NO habría espuelas, hasta arrojar de sí las riendas, porque NO habría riendas, apenas la tierra por delante, un territorio vasto y salvaje apareciendo tras la cabeza del caballo…
Las paredes, las fronteras y todo tipo de barreras alimentan cada día ese deseo: Yiiiiihaaaaa!!