viernes, 10 de febrero de 2012

Álter Ego

Le gusta tomar zumo de naranja. Natural, con muy, muy poca azúcar que no quiere matar el gusto auténtico de la fruta. Con una larga cuchara va mezclando el contenido del vaso. Es una persona alegre, inquieta, audaz. Tiene sus dudas, sus problemas, sus inquietudes, sus retos… (ésto invalidaría lo de “problemas”) y los afronta de cara, y a contra-reloj, que el tiempo es oro y el futuro, su futuro, es siempre ahora. En un mundo de tecnología, aparatos, competencia, los seres humanos tendemos a perder el uso de las palabras. Pero ella no.


Quizá, al final, después de haber probado tanta comunicación, sólo nos quede esa brújula silenciosa que casi nunca falla: el contacto de ojos y silencio. Aquello llamado intuición y que en algunos casos, como en éste tiene nombre de mujer. Llámale, por ejemplo, Elena.

Álter Ego: Del latín, “Otro yo”. (Lo tenemos todos, aunque a veces cueste encontrarlo)

1 comentario:

  1. ... Y qué tremenda sorpresa se dio ella cuándo, al mismo tiempo, se miró en ese espejo. Entonces, y sólo entonces, se vio reflejada a sí misma pero con, quizá, algún aspecto físico distinto.Sus ojos no eran igual que siempre, pero miraban del mismo modo. Sus cabellos, ahora más cortos y con una tonalidad más opaca, lucían diferente... pero tenían el mismo tacto y, lo mejor; se mantenían resguardando aquellas mismas ideas, aquellas mismas inquietudes...
    Su propia vida se reflejó ante sus ojos en un efímero instante de gloria. Ni siquiera había buscado que algo así le sucediera... pero le sucedió.
    Y se quedó atónita. Sin más. Sin casi ni poder respirar de la emoción que ahora electrizaba toda su piel...
    Sólo pudo musitar algo así como:
    - ¡¿Por qué no te habré conocido antes?! -


    * Eres grande Artista! Mil besos para ti (y un eterno gracias) porque, sin ti, el mundo seguro no luciría igual!! Ya no... *

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