viernes, 5 de abril de 2013

Deseos

Existe un enorme imperio, el de los deseos. Los hay de toda clase: Poder, triunfo, gloria, lograr, acumular, amar y/o ser amado… pero un día, los deseos se largan dejándonos un vacío, ese que queda cuando no se desea nada de nada. Entonces no invade la urgencia de desear algo, lo que sea para seguir viviendo. Somos tan… humanos.


Es algo curioso, mientras los orientales abogan por la necesidad de no desear para alcanzar la felicidad, los occidentales somos mas de tener necesidad de desear para alcanzar ese ansiado bienestar. Así las cosas, ¿qué mierda hacemos? ¿Deseamos o no? Que alguien nos lo aclare, joder. (deseo)

Pero el deseo en el que casi nunca nos fijamos, es el de entendernos a nosotros mismos. Ese no se compra sino que depende de nosotros. En realidad no se trata de desear o no desear: se trata de girar la mirada hacia adentro y descubrir que por allí hay mucho de lo que anhelamos. Que somos de lo más completo pero que la vida nos erosiona fraccionándonos y creándonos vacíos. Es la puta manera de tenernos controlados: Si deseas lo que no tienes, necesitarás de los que te pueden dar... Yo te deseo lo mejor. Eso sí, de ti depende que yo bastante tengo con lo mío.

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